Epígrafe: I don’t express my self in painting. I express my not-self. MARK ROTHKO
Consejo de su padre: “También los paranoicos tienen enemigos”. Reconstruye la memoria de su padre, preso político peronista durante la Revolución Libertadora. Acorralado, decide mudarse a Mar del Plata con su familia: exilio interno, reconocimiento de estar fuera de juego, jugarse la segunda oportunidad. En Mar del Plata empieza a escribir un diario. en ese diario relata los encuentros con steve ratliff en el bar ambos mundosestadounidense que se vino a argentina persiguiendo un amor y que fue su mentor literario. la mujer del párroco. en harlem, steve ratliff conoce a una mujer que hablaba en un idioma personal, construido con citas y pasajes bíblicos. la creían loca. parecía que padecía una forma antitética de tartamudez. saber vender (27). relata ratcliff que su padre era un narrador excepcional. vendía máquinas de coser por el campo con un camioncito con toldo. las mujeres le ofrecían limonada. “era capaz de vender una máquina inservible usando el arte hipnótico de la narración. narrar, decía mi padre, es como jugar al póquer, todo el secreto consiste en parecer mentiroso cuando se está diciendo la verdad”. la caza de elefantes. la situación actual de la literatura se sintetiza en la frase de r.jakobson. le consultaron para darle un puesto de profesor en harvard a vladimir nabokov. dijo: “señores, respeto el talento literario de nabokov, pero a quién se le ocurriría poner a un elefante a dar clases de zoología?” fue una reivindicación gremial: que los escritores no le saquen trabajo a los críticos. arkansas. parís. moscú (30). una mujer que vive varios años con un hombre acumula suficientes razones como para atarlo a la cama y prenderlo fuego. los maridos, en arkansas, deben ser ejecutados por el modo autocomplaciente con que someten y avasallan a sus cónyuges. repiten con las mujeres el mismo trato que usan con sus obreros, empleados, subordinados o inferiores de cualquier condición. el carácter natural de ese sometimiento sólo puede ser alterado con un acto de violencia. por lo tanto los crímenes pasionales cometidos por mujeres son una versión concentrada del ansia de libertad que late sofocada en los oprimidos de cualquier sociedad. estos asesinatos femeninos son la realización de las esperanzas secretas de miles de personas. el matrimonio es una institución criminal, dijo después. una institución pensada para que con sus lazos se ahorque uno de los cónyuges. ése es el sentido de la sentencia “hasta que la muerte nos separe”. el crimen femenino es su resultado lógico. las suicidas como madame bovary o ana karenina, dijo steve, son utopías masculinas. proyecciones invertidas del terror que les provoca a los hombres captar la mirada asesina de sus mujeres. ¡entonces las convierten en suicidas! estas historias son cuentos de hadas para varones, fábulas tranquilizadoras, parábolas con moraleja. cuentos contados entre hombres en la intimidad del vagón de fumar del expreso parís-moscú. habría que imaginar en cambio, dijo steve, a madame bovary como raskolnikov para que las cosas mejoraran. la heroína es un criminal. pero éstos son cuentos que se cuentan las mujeres en la intimidad de un coche cama en el expreso moscú-parís. un tren en la inmensidad de la noche. la cárcel. es un laboratorio. en ella puede verse el futuro de la sociedad. es una fábrica de relatos. los detalles insignificantes sostienen las emociones fuertes. una jarra de lata en el piso de cemento. nadie está a salvo. la agilidad de los reptiles en el desierto. había... ... una mujer que consultaba el i ching para todo (42). ... un psiquiatra que atendía un centro telefónico de asistencia al suicida. lo llamaban no para contarle la historia de sus vidas, sino un acontecimiento que precipitaba el desenlace. ... había un convicto que había pasado la mayor parte de su vida en la cárcel, educado sistemáticamente por el sistema penitenciario. ... un ex alcohólico que robaba por la noche en la casa de sus amigos. una mujer que pensaba que tenía una hija falsa, una mujer que era la nieta de frederich nietzsche. (54) estas eran las narraciones de steve. III (55). morán le cuenta al protagonista la historia de steve. están varados en el pueblo de hoyos por la rotura del radiador del auto. van al museo, hecho en la casa en que había vivido alfred von riheler, el ingeniero alemán que dirigió el proyecto de la zanja de alsina. 3 metros de hondo, 3 de ancho y 1200 km de largo para evitar el paso de los indios. se llegaron a cavar 500 km cuando empezó a andar todo mal. foto en el museo: constructores de la zanja, polacos sucios con el pecho desnudo apoyados en palas. al costado, bellísima mujer con paraguas (la mujer de von riheler, que aguantó 15 días las bellezas del campo argentino). steve se mató en marzo de 1960. el protagonista escribe el fluir de la vida (o los rastros de ratcliff) sobre la experiencia única y apasionante de sentirlo narrar.
el fluir de la vida (65/78). en el bar el pájaro artigas cuenta su historia de amor con lucía nietzsche. desde hace años la va a visitar a la clínica psiquiátrica donde está recluida. el pájaro es un buen narrador. narrar=fijar el fluir de la vida. lucía se instala en buenos aires luego de la muerte dudosa de su madre en paraguay. en la casa donde vive, otrora unidad básica, encuentra cartas a eva perón. presta atención a una enviada por un preso. en ella, dice, reside la filosofía, ese preso es el verdadero heredero de la filosofía. reyes era asesino de su mujer y de su hija, y escribía a eva perón sin saber que ésta ya murió. eso era una especie de respuesta al libro del nazi förster (cuñado de nietzsche). lucía comparaba la carta del nazi con la de reyes. al pájaro le queda la sospecha de que la historia de reyes es inventada. encuentro en saint-nazaire (81/109). relato del pájaro artigas. llegué a saint-nazaire para encontrarme con el escritor stephen stevensen. quería conocerlo porque había escrito una novela en que todas las pasiones debían ser escritas, los amantes no podían encontrarse a causa de un virus letal que se activaba cuando una persona no nos resultaba indiferente. me hospedé en la maison des escrivians, donde stephen había estado hasta ayer. me dejó pistas para vigilarme y hacer un experimento conmigo. me contó su historia: a fines del año pasado casi era un clochard. ahora escribía un diario. tomaba un hecho cualquiera elegido al azar y lo trataba como si fuera un crimen. de ahí, el concepto de series de acontecimientos. pequeños núcleos, acciones insignificantes, como la descripción del color de una pared. quería trabajar con segmentos cada vez más pequeños de su vida. el diario debía ser leído como un oráculo, avanzando desde el presente hacia el porvenir. en ese diario me incluye como “el argentino”, ya que todavía no me conoce. lucía lo llama y lo cita en parís. diario de un loco (111 / 147). diccionario de stephen. “(…) sería entonces posible imaginar un diccionario de la lengua privada en el que brillara (como un sol muerto) el sentido. un hecho único que revelara en toda su intensidad la clave de esa lengua personal”.
cuando león cumplía dos años, le pregunté qué quería que le regale. me contestó: ‘un regalo así’ ahuecando una mano sobre la otra y haciendo espacio para que allí quepa el regalo. un osito? un autito? qué era lo que podía definirse por su tamaño, por su posibilidad de ser agarrado entre dos manitos y no por su utilidad, por su función? fue así como azul apareció en nuestra casa: sus dos meses cuadrúpedos y peludos cabían exactamente en ese huequito.
qué espacio ocupan la sorpresa, la risa, la mirada, la sonrisa, la pasión, el suspiro, la calma. entre qué manos caben. cómo se ahuecan las manos para contenerlos.
Como si hubiera una forma no represiva de democracia en el capitalismo. Como si ése, la vida, no fuera el límite de toda lucha sindical. Como si no aprendiéramos, como si la memoria fuera el ejercicio de marzo: ya estamos en abril. Como si alcanzara con cambiar una ministra, o un gobernador. Como si no fuera ésa la función de la policía. Como si el ‘doble discurso’ no fuera la verborragia necesaria para la democracia. Como si el que plantea mano dura no fuera el demócrata desenmascarado. Como si esto no fuera la democracia. Como si fuéramos a seguir pensando eternamente en lo que la democracia debiera ser, a seguir con las expresiones de deseos, los planteos utópicos (esos que se alejan a medida que avanzamos), el socialismo como sueño. Como si la unidad fuera el puesto de retaguardia tras los burócratas de turno, a los que daremos una vez más la oportunidad de demostrar su esencia burocrática.
Sí se manchan las tizas de sangre. Sí se le pega a un maestro. Y se lo mata. Y a un pibe de la calle, y al sobrino de un vecino que estacionaba la combi, y a una madre piquetera, y a dos piqueteros, y a un no docente, y a uno que nunca luchó y a uno que fue a bailar, y a uno que se inundó. Seguiremos hablando de muertos nuestros nuevos, y diremos: esto no se hace. Seguiremos diciendo que la sangre derramada no se negocia.
Entiendo: recurso discursivo o estilístico, consigna con cierto impacto, frase de pancarta para la tele para expresar lo que no debería pasar, lo que quisiéramos que no pase. Sucede que me canso de desear.
Llevo al momento dos blogs: uno con pretensiones tecnológicas y otro literarias. Pero mi cabeza es una olla en que se cocinan juntas tantas cosas. Y luego de una semana de bla bla con tanta gente los ingredientes que metí en la olla están a punto de estallar. Así que publiqué también en el otro , y los compartimentos se me tranquilizaron.
Cómo me trata la lucha de clases? ( dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul). El ruido a cacerolas ha sido música en mis oídos. Por un tiempo, después del 2001 me quedó el ejercicio de bajar el volumen del tv para detectarlo. Fue la música de mi contestador en lugar del ‘dejá tu mensaje, etc.’. Me convoca como todos los rugidos de las multitudes enardecidas. ¿Cuándo es suficiente para una multitud enardecida?
Mis tíos y sus misérrimas 18 hectáreas que los ponen en el lugar de ‘mis tíos con campo’, mi vieja citando a mi abuelo: ‘el que desperonice esto, un buen desperonizador será’. Teresa, Pacho, Cacho, Fabián, Sabrina, Greta, los Cuba (nos unen tantas diferencias), Daniela, Marcelo, los pcr, los indymedia, todos los que encontré aquella noche en el monumento, cuando alguien quiso convocar al acto del miércoles contra la derecha que la Fundación Libertad juntaba en Rosario, y otro alguien lo censuró ‘nada de política acá’. Mi tío Aldo que el miércoles tiró a la parrilla medio frigorífico para despedir a Danilo (y mi sensación de Ultima Cena - - última vaca en finisterre). El charlete con Mariela y Pablo. Miguel, el carnicero del MID, que me obliga a un diálogo desde lo real, y no desde lo deseable. No es un hombre de izquierda. Vaya ejercicio. El campo: qué será eso, para mí que soy una chica de pueblo (de Mugueta, ja!).
Se me ocurre pensar con toda humildad en algunas herramientas que da el marxismo para plantear que no es éste gobierno, y no es ahora y no es así que se van a conceder beneficios a los pequeños y medianos productores. Y no es nuestra tarea decir ‘el gobierno debería’… ni pensar dos medidas parciales ni distribuir la riqueza. ¿De qué se trata la distribución de la riqueza?: quién lo hace, para qué, para quién. Y si vamos a pedir cosas ‘quenohay’, por qué quedarnos a mitad del arroyo en un bote que se hunde? Para qué tanto caminar hacia ningún lugar?
Los ‘chacareros’ (de nuevo, ¿qué será eso?) reproducen la riqueza, cuidan la tierra al promover la rotación de cultivos, dinamizan las economías regionales, se cooperativizan para eficientizar la producción y pelear juntos en mejores condiciones, luchan contra el despoblamiento del campo y la concentración en las ciudades, diversifican la producción (…[1]). Es decir, tienen un sistema de producción obsoleto, no competitivo. La tendencia a la concentración de la tierra, al monocultivo, no son sólo voracidad y avaricia. Son el curso natural de los hechos en este momento y en este lugar del capitalismo, el adaptarse y sobrevivir del campo.
¿Por qué / para qué los supuestos defensores e intérpretes de los intereses de los trabajadores (léase aquí ‘nosotros’) aconsejamos a los chacareros al gobierno a los pequeños productores cómo hacer lo que ellos sin duda saben hacer mejor?
Se me ocurre pensar sin nada de humildad, y con cierta nostalgia por la usurpación de la música de cacerolas, en métodos de lucha, en aperturas hacia el resto de la sociedad. Imaginar cómo habrán sido los ’70 (: muy d’elíacos?). Pensar en la legitimidad de origen que dan las 4x4 y no el guardapolvo blanco. Recordar un maestro tirado en la ruta y cómo los poderosos se encubren y protegen entre sí como cosa instintiva, natural. Y cuánta ceremonia para parar como recordatorio y presencia y continuidad a un año de su asesinato. Sin nada de humildad, y con bronca y resentimiento. El viernes, un empleado de inmobiliaria, leyendo un contrato de alquiler, y justificando las prevenciones del dueño contra esos asesinos potenciales y usurpadores llamados inquilinos comentó: ‘Bueno, mil pesos es un vuelto’. A mí, que no sé nadar.
José es un muchacho de unos treintitantos. Un solitario empedernido, que una vez intentó el amor y le fue mucho. No pudo. Desde entonces, deambula por los sucios piringundines de la ciudad a la caza de una madraza que lo acoja durante el breve lapso de un turno de hotel. Tiene también en su haber bebotas virginales, que le juegan de colegialas calientapijas, pero lo que más le van son las madrazas. El equilibrio justo entre un polvo ligero y un poco de filosofía oportuna. La soledad, los jóvenes, los políticos. Nada es suficiente a la hora de no crear lazos. Parece que ese costado humano se le cuela por los agujeros del renault desfondado y sigue haciendo mella en su todavía corazón. Por eso lamentó la muerte de Pamela, con quien de vez en cuando. Además enterarse así, en el medio de la conmoción del Nuit Ruy. Anduvo perdido por un tiempo, pero luego apareció Davinia. Categoría bebota virginal calientapijas, nombre de cantante pop, rubia de negro. Una buena combinación. Un buen tránsito hacia qué, se preguntaba.
Cayó una noche de frío invierno al Nuit. Qué habrá sido de Davinia. La vio de atrás, acodada en la barra junto a otra. Corpazo de hembra en llamas. Le hizo señas a la moza para que la llame. La moza pregunta si es ésta. No era esa, aunque podría haberlo sido. La Greis también estuvo con él otra fría noche de invierno. No, la otra (Davinia será siempre la otra). La Greis, casi interpelada, se da vuelta. ‘Descolao mueble viejo’. Pero en lugar de su ajado y sobremaquillado rostro, un cadáver pasado lo mira desde las profundidades del odio.
Davinia también se da vuelta. Su sonrisa impostada le confirma que todo sigue igual. El la besa como en un reencuentro. Mientras la va besando el rostro angelical de Davinia se va transformando en otro cadáver descompuesto. Recupera el gesto sonriente, y sigue mirándolo, ya cadáver. En un momento siente el peso de las miradas a dúo de la Greis y Davinia. De golpe entiende lo que le dicen: Sos vos, parca de mierda. Cuando se comprende muerte, un sudor frío le recorre la espalda.
Con la autoconciencia, se ha cumplido su sentencia. Muere en su ley, a las 3.40 de una fría noche de invierno en el NuitRuy.