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prisión perpetua

Prisión perpetua – Ricardo Piglia – 1988

Epígrafe: I don’t express my self in painting. I express my not-self. MARK ROTHKO

Consejo de su padre: “También los paranoicos tienen enemigos”.
Reconstruye la memoria de su padre, preso político peronista durante la Revolución Libertadora. Acorralado, decide mudarse a Mar del Plata con su familia: exilio interno, reconocimiento de estar fuera de juego, jugarse la segunda oportunidad. En Mar del Plata empieza a escribir un diario.
en ese diario relata los encuentros con steve ratliff en el bar ambos mundosestadounidense que se vino a argentina persiguiendo un amor y que fue su mentor literario.
la mujer del párroco. en harlem, steve ratliff conoce a una mujer que hablaba en un idioma personal, construido con citas y pasajes bíblicos. la creían loca. parecía que padecía una forma antitética de tartamudez.
saber vender (27). relata ratcliff que su padre era un narrador excepcional. vendía máquinas de coser por el campo con un camioncito con toldo. las mujeres le ofrecían limonada. “era capaz de vender una máquina inservible usando el arte hipnótico de la narración. narrar, decía mi padre, es como jugar al póquer, todo el secreto consiste en parecer mentiroso cuando se está diciendo la verdad”.
la caza de elefantes. la situación actual de la literatura se sintetiza en la frase de r.jakobson. le consultaron para darle un puesto de profesor en harvard a vladimir nabokov. dijo: “señores, respeto el talento literario de nabokov, pero a quién se le ocurriría poner a un elefante a dar clases de zoología?” fue una reivindicación gremial: que los escritores no le saquen trabajo a los críticos.
arkansas. parís. moscú (30). una mujer que vive varios años con un hombre acumula suficientes razones como para atarlo a la cama y prenderlo fuego. los maridos, en arkansas, deben ser ejecutados por el modo autocomplaciente con que someten y avasallan a sus cónyuges. repiten con las mujeres el mismo trato que usan con sus obreros, empleados, subordinados o inferiores de cualquier condición. el carácter natural de ese sometimiento sólo puede ser alterado con un acto de violencia. por lo tanto los crímenes pasionales cometidos por mujeres son una versión concentrada del ansia de libertad que late sofocada en los oprimidos de cualquier sociedad. estos asesinatos femeninos son la realización de las esperanzas secretas de miles de personas. el matrimonio es una institución criminal, dijo después. una institución pensada para que con sus lazos se ahorque uno de los cónyuges. ése es el sentido de la sentencia “hasta que la muerte nos separe”. el crimen femenino es su resultado lógico. las suicidas como madame bovary o ana karenina, dijo steve, son utopías masculinas. proyecciones invertidas del terror que les provoca a los hombres captar la mirada asesina de sus mujeres. ¡entonces las convierten en suicidas! estas historias son cuentos de hadas para varones, fábulas tranquilizadoras, parábolas con moraleja. cuentos contados entre hombres en la intimidad del vagón de fumar del expreso parís-moscú. habría que imaginar en cambio, dijo steve, a madame bovary como raskolnikov para que las cosas mejoraran. la heroína es un criminal. pero éstos son cuentos que se cuentan las mujeres en la intimidad de un coche cama en el expreso moscú-parís. un tren en la inmensidad de la noche.
la cárcel. es un laboratorio. en ella puede verse el futuro de la sociedad. es una fábrica de relatos. los detalles insignificantes sostienen las emociones fuertes. una jarra de lata en el piso de cemento. nadie está a salvo. la agilidad de los reptiles en el desierto.
había...
... una mujer que consultaba el i ching para todo (42).
... un psiquiatra que atendía un centro telefónico de asistencia al suicida. lo llamaban no para contarle la historia de sus vidas, sino un acontecimiento que precipitaba el desenlace.
... había un convicto que había pasado la mayor parte de su vida en la cárcel, educado sistemáticamente por el sistema penitenciario.
... un ex alcohólico que robaba por la noche en la casa de sus amigos. una mujer que pensaba que tenía una hija falsa, una mujer que era la nieta de frederich nietzsche. (54) estas eran las narraciones de steve.
III (55). morán le cuenta al protagonista la historia de steve. están varados en el pueblo de hoyos por la rotura del radiador del auto. van al museo, hecho en la casa en que había vivido alfred von riheler, el ingeniero alemán que dirigió el proyecto de la zanja de alsina. 3 metros de hondo, 3 de ancho y 1200 km de largo para evitar el paso de los indios. se llegaron a cavar 500 km cuando empezó a andar todo mal. foto en el museo: constructores de la zanja, polacos sucios con el pecho desnudo apoyados en palas. al costado, bellísima mujer con paraguas (la mujer de von riheler, que aguantó 15 días las bellezas del campo argentino).
steve se mató en marzo de 1960. el protagonista escribe
el fluir de la vida (o los rastros de ratcliff) sobre la experiencia única y apasionante de sentirlo narrar.

el fluir de la vida (65/78).
en el bar el pájaro artigas cuenta su historia de amor con lucía nietzsche. desde hace años la va a visitar a la clínica psiquiátrica donde está recluida. el pájaro es un buen narrador. narrar=fijar el fluir de la vida. lucía se instala en buenos aires luego de la muerte dudosa de su madre en paraguay. en la casa donde vive, otrora unidad básica, encuentra cartas a eva perón. presta atención a una enviada por un preso. en ella, dice, reside la filosofía, ese preso es el verdadero heredero de la filosofía. reyes era asesino de su mujer y de su hija, y escribía a eva perón sin saber que ésta ya murió. eso era una especie de respuesta al libro del nazi förster (cuñado de nietzsche). lucía comparaba la carta del nazi con la de reyes. al pájaro le queda la sospecha de que la historia de reyes es inventada.
encuentro en saint-nazaire (81/109).
relato del pájaro artigas.
llegué a saint-nazaire para encontrarme con el escritor stephen stevensen. quería conocerlo porque había escrito una novela en que todas las pasiones debían ser escritas, los amantes no podían encontrarse a causa de un virus letal que se activaba cuando una persona no nos resultaba indiferente. me hospedé en la maison des escrivians, donde stephen había estado hasta ayer. me dejó pistas para vigilarme y hacer un experimento conmigo. me contó su historia: a fines del año pasado casi era un clochard. ahora escribía un diario. tomaba un hecho cualquiera elegido al azar y lo trataba como si fuera un crimen. de ahí, el concepto de series de acontecimientos. pequeños núcleos, acciones insignificantes, como la descripción del color de una pared. quería trabajar con segmentos cada vez más pequeños de su vida. el diario debía ser leído como un oráculo, avanzando desde el presente hacia el porvenir. en ese diario me incluye como “el argentino”, ya que todavía no me conoce.
lucía lo llama y lo cita en parís.
diario de un loco (111 / 147). diccionario de stephen.
“(…) sería entonces posible imaginar un diccionario de la lengua privada en el que brillara (como un sol muerto) el sentido. un hecho único que revelara en toda su intensidad la clave de esa lengua personal”.

Nada tiene que ver el dolor con el dolor

Nada tiene que ver el dolor con el dolor

Nada tiene que ver el dolor con el dolor

nada tiene que ver la desesperación con la desesperación

Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas

No hay nombres en la zona muda

Allí, según una imagen de uso, viciada espera la muerte a sus nuevos amantes

acicalada hasta la repugnancia, y los médicos

son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios,

la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen

porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora

Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto

todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas

y éste no es más que otro modo de viciarlas.

Enrique Lihn, Diario de Muerte

 

 

 

 

 

links a páginas literarias interesantes

  sobre John Berger, a quien descubrí a través de una nota en Página/12

que cita una anterior de Sandra Russo

  entrevista de deleuze a henri michaux

violeta parra